aislarnos en la indiferencia,
endurecer nuestro corazón.
Cómo olvidar al amor cuando nuestros ojos brillan como la luna con solo pensar en una persona,
cómo martirizarnos con el recuerdo,
cómo tememos a la soledad.
Un paso a la vez, sin mirar atrás.
Un paso a la vez cargado de experiencia y decisión.
Es atentar contra nuestra vida, producto de la desesperación,
es rendirnos ante una batalla que nunca comenzó,
llorar sobre el ser que nunca estuvo y que siempre está.
Es posible dejar de amar a alguien cuando se ama de verdad?. Cómo explicarle al corazón, que ya no aguantas; que no son compatibles, que cada uno tiene ideas distintas, que no paran de pelear cada vez que se encuentran. Cómo!!! si el corazón no entiende palabras, no entiende engaños ni traciones, sólo palpita sin cesar a ritmos acelerados cuando se encuentra junto al ser amado.
Pensamos algo y creemos que el corazón nos traciona, nos ponemos firmes en una decisión cuando por dentro lloramos sangre. Quien toma la decisión es razón, actuamos por la razón. Qué controla el corazón?. Acaso está en otra dimensión inalcanzable del pensamiento, sumido en un espacio sin entendimiento, como un niño que siempre espera con la esperanza en las manos, con la sonrisa en los labios y la vista diáfana.
Es imposible rendirnos.
El sólo hecho de tratar de hablar del amor ya es tranquilizante, se calman las emociones y despierta una serenidad y quietud en el alma. No hay prisa. Estamos aquí, volveremos allá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario