martes, 16 de junio de 2009

La buena fortuna

pata de conejo,
una herradura de caballo,
piedras preciosas y minerales...

Levantarse con el pie derecho o estar bajo una buena estrella son signos de buena fortuna. Una serie de sucesos aleatorios que favorecen de alguna u otra manera a alguien (o algo), sino serían simplemente sucesos aleatorios.

En un juego de lotería muy popular se tienen más de 45 números para elegir 6, sin repetir ninguno y sin importar el orden. Semanalmente se escogen 6 números al azar y se busca ganador. Por probabilidades se sabe que se tienen muy pocas opciones de ganar; pero tambíen, por las mismas, es seguro que, tarde o temprano alguien "suertudo" se llevará el premio mayor.

En el mundo somos millones de personas, realizando tareas similares y esperando obtener buenos resultados. Por un lado, cuando nos lanzamos a la empresa de algo cotidiano tenemos la impresión de estar lejos de la suerte, por la cantidad de personas que realizamos lo mismo y ver a tan pocos sobresalientes. Por otro lado, esas personas, vistas como aventureros que intentan hacer cosas distintas pueden sentirse más acompañados por ésta, por salir de lo común y otorgar el valor de beneficioso a sucesos inesperados.

Lo más probables es que las cosas pasen por el sencillo hecho de que tienen que pasar, no a tí ni a mí, por ser Juancito o Pepito; sino porque pasan. Ahora, que esas cosas nos sucedan a nosotros la podemos llamar suerte, seguramente sí. Para el universo simplemente será mantener el orden cósmico.

La suerte nos va a tocar, tenemos que darle chance a que nos toque; realizando hazañas nuevas es un buen camino, esforzándonos cuando aparezca, nuestra suerte. La cosas pasan, porque aleatoriamente tienen que pasar, tenemos que estar alertas a sacarles el mayor provecho y esforzárnos en nuestro cometido.

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