''Estaba solo, sentado en su piedra de siempre alejado de cualquier ruido que no sea el paso del río a unos metros de él. La tranquilidad el lugar le dió la libertad de llorar a sus anchas, lloraba con la desesperación con la que solo lloran los ya no escuchan al universo, lloraba como un niño, se atoraba entre sus sollozos, le faltaba el aire, por momentos gritaba como loco y nadie lo escuchaba. Poco a poco se alejaba el sonido del agua que fluía a unos metros, no sentía su cuerpo entumecido por la desolación y el frío, no sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados. Dejó de llorar y sonrío.
No sabe si se quedó dormido y tuvo un sueño, si fue una visión dentro de su trance o si simplemente se le ocurrió. Tenía nuevamente las fuerzas para seguir haciendo lo que hacía, no entendía muy bien lo que sabía pero lo sabía, había entendido la no-esperanza''
La No-esperanza, la simplificación del gusto de dar sin esperar recibir. Recibir todo como un regalo de la vida.
Casi siempre nuestras acciones están condicionados a un beneficio posterior, tal vez no siempre tan directo como una retribución material, a veces con el simple hecho de que piensen que eres una persona buena basta. En algunos casos ése beneficio simplemente es una forma de expresión de un narcisismo excesivo, de tener a todo tu alrededor dependinendo de tu ayuda, el sentir que todo gira alrededor de uno y el sentimiento de perfección.
Cuando se espera algo a cambio, por más minúsculo que esto sea, y no es recibido es cuando aparece la frustación perfectamente entidible. Pues tu obrar tiene un precio que para uno es tácito, el levantarse temprano, tras unas pocas horas de sueño, y hacer mil y un pericias para no recibir si quiera un 'gracias' que injusto. Qué injusto realmente, que mal agradecido, y que mal se siente. Porque se espera algo.
La no-esperanza no es una corza para no sentirse mal cuando las personas no valoran nuestro obrar. La no-esperanza no es como la esperanza de la religión que dice que hay algo más allá y tenemos que sufrir para llegar, sino es un poco de razón con un poco de locura.
Nosotros sabemos de lo que somos capaces de hacer y, por otro lado no somos ajenos al amor. Para entender la no-esperanza tenemos que ser concientes de esas dos cosas y dejarlas fluir por nuestro ser sin ninguna barrera. Es conocernos dos veces: uno por la razón y otra por el alma y reconocer en nosotros el sentimiento del amor el de dar... y qué damos???!!! damos lo que podemos dar - para eso sabemos lo que podemos dar-. Así de simple y así de díficil a la vez: das porque amas. Nadie te puso una pistola en la cabeza para que ames. Amas porque eres libre.Y el amor te compromete a dar.
Para entender esto es 50% de razón y otro 50% de locura - la locura está ligada al amor-. La locura la desarrollamos cuando analizamos al amor con nuestra alma. Cuando le damos vueltas a la cosas y sufrimos como locos cosas que nadie más puede entender. Poco a poco el silencio interior los dejará escuchar esa voz interna que los conoce al derecho y al revés, y despertarán con ideas que solo ustedes entenderán, se les hará un mundo tratar de explicarlo a los demás pero ustedes lo entenderán a la perfección.
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