En una intervención a un circo clandestino, se logra liberar a un fiero león africano que estaba prisionero en una jaula de 3x3m. Cuando éste fue llevado a un centro de cuidado de animales en cautiverio, fue liberado en un ambiente similar a su medio natural. Al cabo de unas horas, los especialistas de su cuidado se dieron cuenta, que el animal iba de un lado a otro dentro de una misma área: un cuadrado de 3m x 3m. El mismo tamaño de la jaula.
De la misma manera como el león, luego de ser liberado, seguía inscrito en una prisión invisible de 3m de lado. Nosotros, los humanos, permanecemos maniatados ante el mundo. Nos acostumbramos al poder que "otros" ejercen sobre nosotros y permanecemos limitados.
El león seguro había tratado de luchar contra las rejas de fierro por mucho tiempo, había tratado de morder los fierros para poder romperlos, para finalmente resignarse a vivir dentro de los nueve metros cuadrados, incluso cuando estos barrotes que lo limitaban ya no se encontraban más.
Nosotros tenemos una capacidad mayor que la del león para darnos cuenta que nada nos hata, que somos independientes y que basta un pequeño gesto de coraje para romper cualquier barrera mental, de prejuicios y miedos para finalmente obrar.
Desde pequeños nuestro actuar esta condicionado a otros, al principio fueron nuestros padres y familiares, luego la sociedad. Es innegable el valor que tienen las directrices que rigen las sociedades, las cuales permiten una convivencia ordenada y segura. Pero hay muchas ideas que simplemente aceptamos sin siquiera analizarlas una vez, límites imaginarios que no nos atrevemos a cruzar. La vergüenza del qué dirán, el ir encontra de algo que la mayoría cree, pero nosotros no, el hacer algo distinto es simplemente ser uno mismo.
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