Ronda por nuestro lado con su vestido de sombras,
su rostro no tiene expresión,
sólo está de paso.
No es impaciente, sólo llega en el momento justo;
no es cruel, solo que no hay forma de resistirse,
no carga con culpa, la culpa la cargamos nosotros.
-¿Quién eres tú? que precipita mis acciones.-
Soy la opción del amor, la que limita tu tiempo pero eleva tu alma al infinito.
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